¿Cómo lograr una buena transición de la cuna a la cama grande?
Ni demasiado pronto ni demasiado tarde: el momento adecuado depende sobre todo de la seguridad y el desarrollo, no de una edad fija.
No existe una edad fija recomendada para este cambio: la mayoría de los niños lo hacen entre los 2 y los 3 años y medio, pero la señal más confiable es de comportamiento y no de calendario — un niño que empieza a trepar por encima de la baranda de su cuna debería pasar a una cama segura lo antes posible, para evitar caídas al intentar escapar.
Fuera de esa situación de seguridad, suele ser mejor esperar tanto como sea razonablemente posible antes de hacer la transición, sobre todo si pronto llegará un nuevo bebé a la familia — liberar la cuna demasiado pronto para el mayor, justo cuando el menor la necesita, puede generar en el mayor una sensación de desplazamiento.
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Para facilitar la transición, se puede involucrar al niño en elegir las sábanas, instalar una baranda de seguridad en el lado abierto de la cama, mantener la cama en el mismo lugar de la habitación si es posible, y conservar la rutina habitual de sueño para limitar cuántas cosas cambian a la vez.
Un período de adaptación de algunas semanas, con despertares más frecuentes o visitas repetidas a la habitación de los padres, es normal. Mantenerse constante con los límites (el niño permanece en su habitación, aunque ahora pueda levantarse) mientras se ofrece consuelo ayuda a estabilizar la nueva rutina.
Esta información es general y no sustituye el consejo de tu profesional de la salud (médico, partera, enfermera, farmacéutico). Cada situación es única: confírmalo siempre con él o ella antes de tomar una decisión. En caso de emergencia, llama al 911 o a los servicios de emergencia de tu región.
