¿Cómo manejar el jet lag con un niño?
Los niños suelen adaptarse más lento que los adultos al jet lag. Algunos ajustes antes, durante y después del viaje ayudan mucho.
El jet lag ocurre cuando el reloj interno (circadiano) sigue ajustado a la hora del lugar de origen mientras el entorno exterior ya sigue un nuevo horario. Como regla general, se necesita aproximadamente un día de adaptación por cada hora de diferencia, y los niños a veces pueden ser más sensibles a esto que los adultos, en parte porque su ritmo ya es menos flexible.
Antes de salir, para una diferencia horaria grande, se puede empezar a adelantar o retrasar gradualmente la hora de dormir y de las comidas entre 15 y 30 minutos por día en los días previos al viaje, para acercar el reloj interno al horario del destino.
Anota siestas y noches, y encuentra consejos adaptados a su edad.
Descarga la app gratis✨ Gratis para descargar — en teléfono, tableta y computadora.
Ya en el destino, la exposición a la luz natural del día es la herramienta más potente para resincronizar el reloj interno: salir por la mañana si el reloj necesita adelantarse, o al final del día si necesita retrasarse. Mantener las comidas y siestas en horarios adaptados a la nueva zona, aunque sea difícil los primeros días, acelera la adaptación.
La paciencia y la flexibilidad siguen siendo esenciales: es normal que el sueño se altere durante varios días, con despertares muy tempranos o somnolencia por la tarde. Evitar sobreestimular a un niño cansado y permitir siestas más largas de lo habitual cuando sea necesario ayuda a pasar este período sin demasiado agotamiento.
Esta información es general y no sustituye el consejo de tu profesional de la salud (médico, partera, enfermera, farmacéutico). Cada situación es única: confírmalo siempre con él o ella antes de tomar una decisión. En caso de emergencia, llama al 911 o a los servicios de emergencia de tu región.
