¿Cómo manejar el sueño y la lactancia nocturna?
Las tomas nocturnas son normales y necesarias durante varios meses. Esto ayuda a que sean más llevaderas para toda la familia.
La leche materna se digiere rápido y el estómago de un recién nacido es diminuto, lo que explica por qué las tomas nocturnas frecuentes (a veces cada 2 a 3 horas) son normales y esenciales en los primeros meses — no significan que algo esté mal, y además cumplen un papel importante en mantener la producción de leche, ya que la prolactina se libera más durante la noche.
Para limitar los despertares completos, conviene mantener el ambiente nocturno oscuro y tranquilo: una luz de noche cálida en lugar de una luz de techo, poca conversación, y evitar estimular al bebé con juegos o un cambio de pañal si no es necesario. El cuerpo del bebé irá asociando así progresivamente la noche con calma y sueño.
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Amamantar semi-sentada o acostada puede ayudar a descansar un poco durante la toma, pero es importante permanecer despierta mientras el bebé mama si no se ha preparado un espacio de colecho seguro — dormirse con el bebé en un sofá, un sillón o una cama no preparada para compartir aumenta el riesgo de asfixia.
La frecuencia de las tomas nocturnas disminuye gradualmente con la edad, pero el ritmo varía enormemente de un bebé a otro. Algunos bebés amamantados siguen despertando de noche mucho después de los 6 meses, lo cual es fisiológicamente normal y no depende necesariamente de un hambre real — no es un problema que haya que 'corregir' a toda costa.
Esta información es general y no sustituye el consejo de tu profesional de la salud (médico, partera, enfermera, farmacéutico). Cada situación es única: confírmalo siempre con él o ella antes de tomar una decisión. En caso de emergencia, llama al 911 o a los servicios de emergencia de tu región.
